El viejo y el barro

Una de las imágenes más populares a las que hacemos mención cuando queremos hacer referencia a ese fútbol barrial, genuino y libre de codicia, también conocido como “potrero”, es la de un niño o adolescente con una pelota un poco vieja y rajada, ropa de entrecasa o camiseta trucha y botines viejos. Y barro. O tierra en su defecto. Pero barro, de arriba a abajo. Un barro que nos transmite dos cosas. Primero, sabemos que la cantidad de barro en el cuerpo del niño es proporcional a la diversión que tuvo ese día, y segundo, que esa misma cantidad de barro también es proporcional al grito que le pegará la madre seguido de un “¿dónde te metiste”?

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