El viejo y el barro

Una de las imágenes más populares a las que hacemos mención cuando queremos hacer referencia a ese fútbol barrial, genuino y libre de codicia, también conocido como “potrero”, es la de un niño o adolescente con una pelota un poco vieja y rajada, ropa de entrecasa o camiseta trucha y botines viejos. Y barro. O tierra en su defecto. Pero barro, de arriba a abajo. Un barro que nos transmite dos cosas. Primero, sabemos que la cantidad de barro en el cuerpo del niño es proporcional a la diversión que tuvo ese día, y segundo, que esa misma cantidad de barro también es proporcional al grito que le pegará la madre seguido de un “¿dónde te metiste”?

Leer más »

El coso y el fútbol

Al tipo lo trajeron de no sé dónde. Bah, “el tipo”, el coso ese raro, extraterrestre podría ser, marciano no sé, porque no sé si es de Marte, pero de algún otro lado es, el loco no sabe nada. De los humanos no tiene conocimiento, menos de lo que hacen. No sabe qué son los edificios, ni las casas, ni los autos, las calles, empresas, bancos, Internet, el agua, la comida, la ropa, las computadoras, no sabe nada. Es como si hoy un bebé pudiera expresarse, no entendería nada.

Leer más »

¿El fanatismo es un problema?

El fanatismo no es un problema por sí solo. Aquellos que son fanáticos a lo que es bueno no tienen ningún defecto, el tema es a qué se es fanático. Si soy fanático de un equipo de fútbol, está perfecto, aunque no creo que seamos fanáticos de Boca, de River, o demás, sino que somos fanáticos a lo que estos generan. Porque los colores no los elegimos, si no que nos los imponen, o si los elegimos, lo hacemos sin saber de qué se trata.

Leer más »