El primer mundo

En el “primer mundo”, ¿es todo tan bonito como parece? Vivo acá hace dos años y te cuento lo que quizás no sabías.

A nosotros los humanos nos encanta comparar. Ellos con nosotros, lo negro con lo blanco. El allá con el acá.

Ya sea en una entrevista, en una charla con amigos o en un intercambio de palabras casual en un café, siempre surge la comparativa de las que les vengo a hablar hoy: el primer mundo vs el tercer mundo.

Partamos de la base de que, si bien estos conceptos engloban una idea general de la que podemos darnos una idea, son terminologías que a veces navegan aguas grises, de definiciones blandas. Pero igualmente sabemos de qué hablamos cuando hablamos del primer mundo y sabemos de qué hablamos cuando hablamos del tercer mundo, asíque, sigamos…

Debo admitir que las primeras cosas que me sorprendieron de Inglaterra en mi primera visita allá por 2014 son esas que relacionamos con el primer mundo. Los autos frenaban en un cruce peatonal, la gente parecía respetuosa, te devolvían hasta un centavo de vuelto y no había nada de caramelos, los trenes salían a horario. Esas cosas.

Pero hoy puedo hablar desde otra perspectiva. Haber vivido dos años en Londres, haber sido ciudadano de la ciudad (valga la redundacia) y haberme codeado dí a a día con la cotidianeidad me avalan a hablar con otras credenciales. Aunque dos años no sean nada…

¿Las cosas son mejor acá que allá? En general, sí. No hay que enganañar. Y en eso también están de acuerdo otros argentinos y otros amigos latinos de países de Sudamérica y hasta, en algunos aspectos, gente de otros países europeos.

La economía es muy estable, no hay inflación. Si bien las cosas pasan, es un lugar relativamente seguro. La sanidad y la educación pública son buenas. Creo que esos aspectos son la clave. Luego, podemos entrar en detalle con algunas cositas que me sorprendieron.

Acá pagan todos los meses el mismo día. Parecerá una obviedad para muchos, pero en Argentina, en ciertos tipos de trabajo, no es nada del otro mundo saber que te pueden llegar a pagar tarde, que tal vez no te den lo que deban darte, o hasta que te deban uno, dos o tres meses. El día que acá en Londres recibí mi primera paga, directo a mi cuenta de banco, en tiempo y forma, me sorprendí.

Acá no se usa efectivo, al menos en Londres. Haya que pagar una libra o tres mil, se puede usar tarjeta. Hay algún que otro almacén de barrio que no te lo permite debajo de cierto monto, y desconozco si la ley los ampara, pero son los menos. No llevo bileltes ni monedas en mi billetera, al contrario de como me diría mi vieja siempre, “salí con algo de plata por las dudas”. Todo se paga con tarjeta, o con el teléfono. Si salís a comer con amigos, uno paga y los demás le mandan dinero por la aplicación, nada de contar billetes arriba de la mesa y pelearse por el cambio.

Acá a la policía se la respeta. A ver… Este punto es delicado. No puedo garantizarlo al 100% porque no me he metido en el tema, pero me da la sensación de que acá la gente confía en que la policía pueda hacer algo ante, por ejemplo, un hurto callejero. No he escuchado o leído a grandes escalas críticas negativas de la policía como sistema organizativo, y hasta se puede ver a los oficiales tranquilos charlando con la gente en la calle. Repito, tema delicado a investigar más a fondo.

Acá es fácil abrir tu negocio. Dejemos de lado temas de alquiler de un local o contratación de personal, que no conozco mucho pero, sé a grandes rasgos, que no es nada del otro mundo. Registrar tu empresa es fácil, comenzar es fácil. Nada de leyes raras o impuestos raros. Simplemente, a final del año fiscal, declarás lo que generaste y listo. Y ni te cuento si sos self-employed, monotributista, mucho más fácil. Eso sí, hacés algo mal y agarrate.

Acá muchísimos trámites son digitales. Por no decir casi todo. Apliqué para mi licencia de conducir online, saco turno al médico, registro mi visa, aplico a trabajos, pido comida, pido ropa, reporto un robo a la policía, pido un test de covid. Muchísimas cosas son online. Y no sólo es bueno por ser más cómodo, fácil y rápido, sino porque siempre queda un registro de todo y no hay que tener 5 millones de papeles dando vuelta por la casa.

Y así con cosas llamativas podríamos hacer cinco posts más como este. Pero el propósito de hoy es recalcar que, si bien lo bueno abunda, no todo es perfecto.

Acá hay robos. Andar por el centro sin prestarle atención a tus bolsillos no es buena idea. No he escuchado asesinatos por el simple hecho de robar un teléfono o plata, pero sí hay crímenes de cuchillo por Londres. Repito, no muchos, pero hay.

Acá hay gente de todo tipo. Como en todos lados, los estereotipos no aplican al 100% de la población. Hay gente buena, gente mala, gente irrespetuosa, gente humilde, gente soberbia, gente egoísta, gente alegre, gente fría. Te vas a cruzar con colegas, jefes, empleados, mozos, cajeros o policías buenos y malos. Y, al ser Londres una cóctail urbano, a veces lo negativo puede abundar.

Acá el subte llega a todos lados, pero los fines de semana es tu enemigo. En esos días no hábiles aprovechan a hacer muchos trabajos en el metro, por lo que es muuuuuy probable que alguna que otra línea esté cortada y no puedas llegar a destino de manera habitual. Los buses son bonitos y baratos, pero lentos y no van a todos lados.

Acá roban bicicletas. Muchísimo. Si la dejás en la calle, por más que tenga candado, la estás poco más regalando.

Acá hay estafas. Dos veces me robaron dinero del banco. Por suerte me lo devolvieron, pero de alguna forma me robaron mi plata. Y no era poco.

Acá las empresas se aprovechan. Ya sea de sus empleados o de sus clientes. No todas, claro está, pero no piensen que acá todo el consumismo y el mercado es puro y bonito.

Y así también podemos seguir con muchísimas cosas más.

Entiendo que uno, al vivir mucho tiempo en un lado, empieza a ver un poco más las cosas malas, cuando al ser recién llegado era todo color de rosas. No tiene nada de malo, es natural, pero no quiero dejar un mensaje pesimista. Amo Londres, me encanta y disfruto cada día. El balance es sumamente positivo.

Tampoco quiero decir que hay lugares invivibles. Argentina tiene muchas cosas buenas, y muchas cosas malas. Así como cada país.

Mi mensaje simplemente es hacerles ver que ningún lugar es perfecto. ¿Algunos mejores que otros? Sí, pero el cielo no está en la tierra.

Eso sí, lo que más me gusta de acá es que no hay trapitos.

6 comentarios en “El primer mundo

  1. Muy buen artículo Nacho! Las cosas cotidianas son las que nos hacen dar cuenta de lo bien que se vive en un país de primer mundo. Tuve la posibilidad de viajar, y el saber que todo funciona en un país te da una tranquilidad muy importante. Tal cual como decís no todo va a ser perfecto, porque no existe lugar así. Pero lo mas cercano a eso es calidad de vida y disfrute!

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  2. Primera vez que leo tu blog, pero si estoy suscripto a tu canal de YouTube e Instagram. Lo poco que leí hasta ahora me gusto y lo disfruté. Quiero aprovechar para saludarte que sigas progresando como hasta el presente y, al mismo tiempo felicitarte por ser hoy el día del Periodista. Al menos por acá en Argentina, no sé si es internacional. Hasta la próxima oportunidad, un abrazo desde el barrio de Monserrat, casi San Telmo, en Buenos Aires

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  3. Excelente Nacho. Me encantaría poder emigrar del país en busca de nuevas y mejores oportunidades, por el momento solo es un anhelo pero cada día toma más fuerza esa idea. Ojalá pueda lograrlo. Abrazo!

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  4. Muy bueno lo que decís es simple las cosas allá es como deberíamos vivir y verlo como algo normal ojalá algún día vivamos tranquilos y con cero burocracia saludos

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  5. Lo que puedo rescatar es que desde alla podes planificar mejor tu estilo de vida y aca no por que no alcanza la plata asi que aunque haya cosas malas me parece un pequeño riesgo comparado a toda una vida sin un buen soporte economico :b

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  6. Se nota la profesión, Nacho. Muy buena redacción, fácil de leer e interesante. Gracias por tanta calidad.
    Por otra parte, sí es así como decís, hay de todo y no siempre es fácil adaptarse ni las ciudades y países son perfectos.
    Éxitos y saludos desde Paraná.

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