TE DOY LA BIENVENIDA

Y de alguna forma, llegaste a este blog…

En este espacio comparto mis ideas, pensamientos, experiencias. Amo escribir y acá lo comparto con todos ustedes.

Resumidamente, soy un creador de contenido argentino viviendo en Londres. Ampliamente, podés saber más acá.

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Por qué me fui (o por qué me vine)

Es la pregunta que más me hacen, a la que siempre respondo igual. Pero, ¿cuál es la respuesta verdadera? Intengo desgranarla en este texto, pero se resume en las ganas de salir a vivir.

Es lógico que el fútbol sea ilógico

¿Por qué nos ilusionamos por un deporte en el que el resultado más probable es la derrota? Sólo gana uno, y los demás siguen con la fe intacta. ¿Los matemáticos serán futboleros? Juro que este dilema es el que mantiene viva mi pasión.

La Hungría del 50’, mentor del fútbol total

El Barcelona de Guardiola fue sin dudas el último mejor equipo del mundo, y hasta se codea con otros grandes conjuntos por el mote de mejor equipo de la historia. Sus “competidores”, entre otros, son el Barcelona de Cruyff, la Naranja Mecánica y el Ajax de Rinus Michels, equipos que, a través de conexiones diversas, han implantado en Pep la semilla del “fútbol total” que plantó Michels en Holanda en la década del 70’. Sin embargo, el camino del que para muchos es el mejor fútbol, comenzó muchos antes y tiene un claro pionero: la Selección de Hungría de 1954.

El viejo y el barro

Una de las imágenes más populares a las que hacemos mención cuando queremos hacer referencia a ese fútbol barrial, genuino y libre de codicia, también conocido como “potrero”, es la de un niño o adolescente con una pelota un poco vieja y rajada, ropa de entrecasa o camiseta trucha y botines viejos. Y barro. O tierra en su defecto. Pero barro, de arriba a abajo. Un barro que nos transmite dos cosas. Primero, sabemos que la cantidad de barro en el cuerpo del niño es proporcional a la diversión que tuvo ese día, y segundo, que esa misma cantidad de barro también es proporcional al grito que le pegará la madre seguido de un “¿dónde te metiste”?

El coso y el fútbol

Al tipo lo trajeron de no sé dónde. Bah, “el tipo”, el coso ese raro, extraterrestre podría ser, marciano no sé, porque no sé si es de Marte, pero de algún otro lado es, el loco no sabe nada. De los humanos no tiene conocimiento, menos de lo que hacen. No sabe qué son los edificios, ni las casas, ni los autos, las calles, empresas, bancos, Internet, el agua, la comida, la ropa, las computadoras, no sabe nada. Es como si hoy un bebé pudiera expresarse, no entendería nada.

El amanecer, testigo de un partidazo

Uno de los partidos que más recuerdo en mi vida lo jugué a las 5 de la mañana frente al mar, con arcos improvisados con tarros y una cancha semicircular. Y el mejor gol del partido fue desde atrás del arco.

9/12: Mientras todos celebraban yo estaba de luto

Soy de River, y muy futbolero. El 9 de diciembre de 2018 debería haber sido el día más feliz de mi vida. Sin embargo, fue uno de los más tristes. Ese día, gran parte de mi amor por el fútbol profesional dio un simbronazo hacia la decepción. No lo festejé, no me alegré. Me avergoncé. Y también le rompí el corazón a mi viejo.

Resultadistas del día a día

No son sólo los futboleros los que basan sus emociones en el resultado. Todos, en algún aspecto de la vida, esperan a la resolución de las acciones para ejecutar su juicio de valor. Si somos los victimarios, apelamos al resultadismo, si somos las víctimas, en cambio, lo criticamos.

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